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RUMBO AL CENTENARIO

Los Huilcán: la historia de una familia que perdió su tierra y nunca olvidó el camino de regreso

A las puertas del centenario de Las Coloradas, la historia de la familia Huilcán reconstruye sus raíces trasandinas, los años de desarrollo ganadero en Aguada del Pichi y el desalojo ocurrido en la década de 1920. Sus descendientes mantienen viva la memoria de aquel territorio y de sus antepasados.

Registro relacionado con la historia de la familia Huilcán

Las Coloradas, 18 de septiembre de 2026.-

A cien años del nacimiento de Las Coloradas, la historia de la familia Huilcán permite reconstruir una parte de la memoria territorial de la región. Sus raíces, la vida desarrollada en Aguada del Pichi, la expansión de su patrimonio ganadero y el desalojo ocurrido en la década de 1920 forman parte de un relato que sus descendientes todavía conservan a través de testimonios, documentos y lugares que permanecen en el territorio.

Raíces que cruzaron la cordillera

Los orígenes de la familia se remontan al otro lado de los Andes.

Según la memoria oral transmitida por Doña Erma Lucero, Pillán Kushe de la comunidad Cayulef, a partir de los relatos de su suegro, Delfín Mena, los Huilcán provenían de Boroa, en Chile.

“Los Huilcán eran de Boroa de Chile, que la abuela no era mapuche sino blanca, pero hablaba solamente mapudungun”, relató.

Aquellos primeros pobladores atravesaron la cordillera buscando refugio y llegaron a la región llevando consigo parte de sus pertenencias y elementos de su cultura, entre ellos la platería tradicional mapuche.

La memoria familiar también señala que los antiguos integrantes de la familia no hablaban castellano y que el mapudungun formaba parte de su vida cotidiana.

Años de abundancia en Aguada del Pichi

Después de cruzar la cordillera, Francisco Huilcán, también conocido como Lucero Huilcán, junto a su esposa Francisca o María Díaz, se estableció en Aguada del Pichi, en las proximidades de Mallín de la Yegua.

En ese lugar construyeron viviendas de piedra y adobe y desarrollaron una actividad ganadera que, con el paso de los años, alcanzó una dimensión importante.

El recuerdo de los antiguos pobladores de la zona conserva referencias sobre la extensión de aquellos campos y la cantidad de animales que pertenecían a la familia.

Doña Delfina Mena recordó:

“Tenían campo hasta la Negra. Tenían muchas vacas. Gran parte del campo de la estancia Santa María tenían ellos”.

La historia familiar reconstruida a partir de estos testimonios muestra así un período de crecimiento económico y de arraigo territorial que precedió a uno de los momentos más traumáticos para los Huilcán.

La violencia del despojo

La estabilidad comenzó a quebrarse hacia 1921.

El avance de las grandes explotaciones ganaderas y la instalación de alambrados modificaron la ocupación del territorio. Según los testimonios conservados por la familia, ese proceso estuvo acompañado por desalojos ejecutados mediante la intervención de fuerzas policiales.

Doña Delfina Mena sintetizó aquel episodio:

“Llegaron con Gendarmes y Policía y los desalojaron”.

El testimonio de Don Samuel Huilcán, reconstruido a partir de lo que le transmitió su tío Francisco Huilcán, también ubica el desalojo en 1921.

“En 1921 fueron desalojados mucha gente, corretearon por los milicos, por la fuerza los sacaron. Las casas eran de piedra y adobe, se han caído”, relató.

La expulsión no significó solamente la pérdida de las viviendas. También implicó la ruptura de una forma de vida construida durante años sobre ese territorio.

La resistencia frente a los alambrados

Los testimonios familiares también recuerdan episodios de resistencia frente al avance de los alambrados.

Según el relato transmitido a Samuel Huilcán, su abuelo intentó oponerse a quienes avanzaban con el cercamiento del territorio.

“Empezaron a alambrar […] creo que pelearon con mi abuelo […] por asunto de eso estuvo preso”, recordó.

El episodio quedó incorporado a la memoria familiar como parte de un proceso en el que el avance de los alambrados terminó modificando definitivamente la relación de la familia con aquellas tierras.

Las taperas que quedaron en el territorio

Después del desalojo, las antiguas construcciones quedaron abandonadas y con el paso del tiempo se transformaron en taperas, como se denomina en la región a las ruinas de antiguas viviendas.

Los restos de aquellas construcciones permanecen actualmente dentro de los límites de la estancia “La Dalmacia”, según los testimonios y el registro fotográfico reunido para reconstruir esta historia.

Las ruinas constituyen una de las huellas materiales que permiten ubicar el lugar donde vivió la familia Huilcán.

Pero existe otra marca todavía más profunda para sus descendientes: los cementerios donde permanecen enterrados sus antepasados.

Los cementerios cautivos

El acceso a las tumbas de los familiares constituye uno de los aspectos más sensibles de esta historia.

Don Samuel Huilcán señaló la existencia de varias tumbas en el lugar:

“Ahí está sepultado Lucero Huilcán. Hay como 6-7 tumbas y algo más también”.

Luego agregó:

“Ahí están los cuatro, mi abuelo, mi bisabuelo, todos que están ahí”.

El testimonio de Doña Juana Mena también aporta nombres de personas sepultadas en ese lugar:

“…allí se encuentran sepultadas mucha gente, me acuerdo de Juan Francisco Huilcan y su esposa María Díaz, María Pérez, Justo Huilcan…”.

La identificación de esas tumbas forma parte de la memoria familiar y comunitaria que busca mantener presente la historia de quienes vivieron y murieron en ese territorio.

Una memoria que permanece

A pesar del paso de las décadas y de las restricciones vinculadas con la propiedad privada de los campos, los descendientes de la familia Huilcán continúan manteniendo un vínculo con el lugar.

Según los testimonios reunidos, todavía ingresan al predio para rezar y encender velas en memoria de sus antepasados.

La historia de los Huilcán llega así al presente atravesada por las ruinas de las antiguas viviendas, las tumbas de sus familiares y los relatos transmitidos de generación en generación.

A las puertas del centenario de Las Coloradas, esa memoria vuelve a poner en primer plano una historia familiar vinculada con los orígenes de la región y con las transformaciones territoriales que atravesaron a numerosas familias durante las primeras décadas del siglo XX.

Para los descendientes de los Huilcán, recordar no significa solamente reconstruir el pasado. También implica mantener vivo el vínculo con un territorio donde todavía permanecen las huellas de quienes los precedieron.

Registro fotográfico relacionado con la historia de la familia Huilcán

Bibliografía y fuentes

Para reconstruir la historia de la familia Huilcán se utilizaron fuentes documentales, testimoniales y fotográficas.

1. Actas de Declaración Voluntaria

Acta de Declaración de Doña Juana Mena, 28 de junio de 2013. Documento firmado ante el Juez de Paz de Las Coloradas, Don Pedro Ángel Muñoz. El testimonio refiere al desalojo y expulsión de la familia Huilcán y otras familias de la zona, y aporta la identificación de personas sepultadas en el cementerio ubicado dentro de la estancia “La Dalmacia”.

2. Testimonios orales y memoria comunitaria

Entrevistas y registro escrito de Don Samuel Huilcán. A partir de los relatos transmitidos por su tío Francisco Huilcán, el testimonio ubica el desalojo en 1921, describe la expulsión de las familias y recuerda la existencia de las antiguas viviendas de piedra y adobe. También aporta referencias sobre la resistencia frente al avance de los alambrados y sobre la ubicación de las taperas y los cementerios.

Relato de Doña Erma Lucero, Pillán Kushe de la comunidad Cayulef. A partir de la memoria transmitida por su suegro Delfín Mena, aporta referencias sobre el origen de los Huilcán en Boroa, Chile, su llegada a la región y el uso del mapudungun.

3. Evidencia visual y material

Anexo fotográfico de las taperas en la estancia “La Dalmacia”. Incluye registros de las ruinas y de los cementerios señalados por los descendientes, además de fotografías vinculadas con la ubicación de la antigua vivienda familiar en el sector de Aguada del Pichi.

Fuente: Investigación histórica de Martín Gottle basada en testimonios orales, actas de declaración voluntaria y registro fotográfico.

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